Un buen catálogo permite entrar desde distintos puntos sin obligar al cliente a conocer previamente la organización de las marcas que representas.
Todas esas rutas deben conducirlo hacia una decisión más clara.
Un catálogo profundo puede ser fácil de recorrer.
Los productos técnicos necesitan especificaciones, variantes, compatibilidades, dimensiones, documentos y condiciones de uso.
Ocultar esa profundidad perjudica la decisión.
Mostrarla toda al mismo tiempo también.
La información debe aparecer en capas:
- 01 /RECONOCER
Primero, el cliente reconoce la aplicación o necesidad.
- 02 /EXPLORAR
Luego descubre las familias que podrían resolverla.
- 03 /COMPARAR
Después compara los atributos que realmente permiten elegir.
- 04 /PROFUNDIZAR
Finalmente llega a modelos, variantes, documentos y especificaciones.
La complejidad no desaparece. Queda ordenada.Así, quien está explorando puede comprender el catálogo sin ser especialista, mientras quien conoce exactamente lo que necesita puede llegar rápidamente al detalle técnico.